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DÍA DE LA INDUSTRIA

En los últimos veinte años la industria de la madera y el mueble experimentó la etapa de mayor transformación en su larga historia debido a la dimensión y profundidad de los cambios operados en toda la cadena de valor. Sin duda que la continua y asombrosa evolución de la tecnología ha sido, sino el motivo principal, al menos uno de los más influyentes en el nuevo perfil que el sector fue tomando. Las máquinas, las herramientas, los insumos y los componentes abrieron un abanico desafiante de posibilidades de producción.

El 2 de septiembre se conmemora el Día de la Industria. Y lo que debería ser una fecha emblemática que invite al festejo, como extraña paradoja plantea a las pequeñas y medianas empresas una problemática compleja y un escenario futuro lleno de incertidumbre, originados tanto por causas internas como por factores exógenos a la actividad, que escapan totalmente a sus posibilidades de manejarlos.

La incorporación del tablero y del CNC significaron, cada uno en su momento, periodos de grandes cambios en la estructura de las empresas y en sus procesos de fabricación. Hoy la irrupción de las tecnologías 4.0, también llamadas industria inteligente o ciber-industria, está marcando otro hito aún de mayores proporciones. La organización de los medios de producción en torno a una fabricación interconectada con la digitalización y la automatización asumiendo un rol protagónico para interpretar y adaptarse con mayor flexibilidad y velocidad a las exigencias de la demanda, nos ponen, a juicio de los expertos, ante una nueva revolución industrial.

Una mayor conciencia de los consumidores por el cuidado del medioambiente en los últimos años ha generado una tendencia que empuja a gobiernos de todo el mundo a asumir compromisos de reducción de emisiones de CO2 para combatir el efecto invernadero. Al mismo tiempo, las empresas deben invertir en procesos de I + D para la utilización de materiales y creación de productos que vayan en línea con esos intereses. Bajo estas premisas a la madera y sus derivados se le reconoce un horizonte importante de crecimiento.

No puede negarse que en los últimos dos años la forestoindustria está pasando por el momento de mayor trascendencia en el país. Están funcionando tres mesas sectoriales donde los más altos funcionarios de cada Ministerio se sientan con cámaras, asociaciones, industrias, productores, sindicatos y comercio de la madera, el papel y sus derivados a analizar problemas y a instrumentar políticas y acciones que mejoren la competitividad sectorial en su conjunto. La Mesa Foresto Industrial está presidida por el propio Presidente de la Nación, Mauricio Macri, quien participa activamente y monitorea personalmente los avances que se van consiguiendo.

En ese ámbito pueden mencionarse logros concretos, sólo por mencionar algunos: el fondo que constituirán las compañías de seguros con el aporte del 1% sobre el valor de cada póliza de los seguros de automotores, motos y camiones de carga, para el financiamiento de la Ley de Promoción Forestal N°25.080; el acuerdo firmado con el ministerio del Interior por el cual se asegura que al menos el 10% de las viviendas sociales que financie el Estado serán construidas con madera; baja en los costos portuarios; la incorporación de los bitrenes para bajar los costos de logística; línea de crédito del BICE a tasa subsidiada para la compra de bienes de capital. Son medidas importantes que dejan en claro que nunca antes en el país la forestoindustria contó con un acompañamiento tan grande del poder político.

Sin embargo, a pesar de estas señales positivas, un contexto adverso en las principales variables macroeconómicas y serias limitantes en las condiciones micro, le restan expectativas de inversión y mejora en la rentabilidad a un sector caracterizado por su composición heterogénea pero donde el 95% son pymes. Disminución del consumo interno; falta de financiamiento para capital de trabajo; altas tasas de interés; pesada carga impositiva; poca flexibilidad laboral; son variables que tienen una gran incidencia en la actividad. La excepción estaría dada para los aserraderos mejor tecnificados donde la mejora del tipo de cambio los habilita a captar oportunidades de exportación.

No tenemos duda que la madera es un material ecosustentable por lo que en el futuro se abrirán nuevas oportunidades y negocios. Pero hoy el clima político no ayuda y el año próximo habrá elecciones con todas las connotaciones que ello implica. El desafío que tenemos por delante es muy grande y solo podemos pensar en enfrentarlo con éxito de la mano del conocimiento. Estado y privados trabajando mancomunados, y empresas con vocación de emprender acciones asociativas, permitirán crecer en un modelo de desarrollo productivo que sea ambientalmente sustentable, económicamente viable y socialmente justo. Alcanzarlo, sería una buena manera de festejar el Día de la Industria.


Osvaldo Kovalchuk
Presidente

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